MARCELINO CHAMPAGNAT

FUNDADOR DE LA COMUNIDAD DE HERMANOS MARISTAS DE LA ENSEÑANZA.

nació un 20 de mayo de 1789.

Reseña Historica

Marcelino Champagnat nació un 20 de mayo de 1789, 2 meses antes de que se iniciara la revolución francesa. Sus padres fueron Juan Bautista Champagnat y María Teresa Chirat, su lugar de nacimiento la aldea de Rosey, municipio de Marlhes Francia. Fue el 9º de 10 hijos que alegraron el hogar de Juan Bautista y María Teresa.

La familia tenía una casa en Rosey, un molino, algo de tierras y un poco de ganado. Todos trabajaban y a Marcelino le tocaba cuidar las ovejas desde los 6 años. Todo el día trabajaba y así comenzó a hacer sus primeros ahorros. Marcelino crecía educado por sus padres y por una tía religiosa que había sido expulsada de su convento por la revolución francesa.

Marcelino llegó a los 10 años y la familia se preocupó por que fuera a la escuela y lo mandaron a Marlhes. El primer día de clase un compañero cometió una falta disciplinaria, por la cual el profesor le dio una bofetada. Marcelino quedó tan marcado por esta reacción del maestro, que en cuanto llegó a casa, dijo a sus padres terminantemente que no volvería a aquella escuela, no fuera que el día de mañana la cachetada fuera para él.

Algún día, un sacerdote visitando la casa de los Champagnat, propone a Marcelino hacerse sacerdote aunque para eso tendría que estudiar. Se decide por la vocación religiosa y se dice a sí mismo: “Seré sacerdote, puesto que Dios lo quiere”. Apenas sabe leer y escribir, su idioma francés es muy deficiente, pues en su región se hablaba un dialecto, la lengua de Oc. Se va al seminario de Verrières y es el mayor de su salón, tiene 2 o 3 años más que sus condiscípulos. Al final del año va muy mal académicamente, por lo cual el rector lo “invita” a quedarse en su casa. La madre habla seriamente con él y Marcelino se compromete a cambiar. Ruegan tanto al rector, que éste nuevamente le admite a otro curso.

Marcelino estudia fuertemente y logra pasar al seminario mayor de Lyon donde estudiará filosofía y teología. Las notas han mejorado pero, siguen siendo flojas. Allí traba amistad con varios compañeros que comienzan a soñar con la “sociedad de María”. Marcelino tiene una buena idea: “necesitamos hermanos para educar a los niños y jóvenes”. Marcelino tiene 27 años, ha terminado sus estudios y es ordenado sacerdote. Celebra la primera misa en Marlhes donde había sido bautizado. Fue nombrado ayudante del párroco de la Valla.

El pueblo es pequeño, las casas están distantes unas de otras, el párroco es mayor y fácilmente se cansa, la gente es pobre, no hay escuela ni maestro, los niños no tienen enseñanza, lo adultos casi no van a la iglesia, hay alcoholismo y otros vicios. Con largas caminatas, Marcelino visita a las familias. Con muchos sudores va organizando la parroquia. Un día lo llaman porque un chico de 17 años está muriendo. Se llama Juan Bautista Montagne, nunca ha ido a la iglesia y jamás ha escuchado hablar de Dios. Marcelino le enseña algo de catecismo y lo confiesa; a los pocos momentos muere el joven.

Esta experiencia lo impresiona y se decide a fundar una comunidad de hermanos que se dediquen a la enseñanza y a la catequesis de los niños y jóvenes. Habla con algunas personas y el 2 de enero de 1817, en una casita alquilada al lado de la parroquia, junta a 2 jóvenes: Juan María Granjon y Juan Bautista Audrás, les da un pequeño reglamento basado en el estudio, la oración y el trabajo en común. Así nació la “Comunidad de los Hermanos Maristas de la Enseñanza”. Pronto se unieron otros jóvenes. Haciendo clavos, que luego vendían, se ganaban la vida. El padre Champagnat los acompaña, los instruye y al final de la etapa de formación les viste una sotana como hábito de los Hermanos Maristas.

Al año siguiente abre una escuela en La Valla y nombra de director a un experimentado maestro a quien los hermanos ayudan y de quien van aprendiendo a dar clase. Poco a poco se hacen cargo de la escuela, abren otros centros educativos, las familias quedan muy contentas y cada vez hay más niños en las escuelas.

En 1824 Marcelino construye una casa grande para la formación de los hermanos. Hay albañiles, pero los hermanos y el padre también trabajan, de manera que en poco tiempo la casa de “Nuestra Señora del Hermitage” quedó terminada y fue la casa central, la casa madre de la congregación Marista.

El padre Champagnat escribe las primeras “reglas de los hermanitos de María”, atiende a los hermanos, ayuda a la formación, visita las escuelas, se relaciona con las autoridades, se preocupa por la administración, trabaja para obtener la aprobación de la congregación por parte del gobierno, mas no lo consigue.

El cúmulo de trabajo y los viajes, debilitaron la salud de Marcelino y pensó en dejar un reemplazo que tomase las riendas de la congregación. Fueron elegidos el hermano Francisco como superior general y también dos consejeros que le ayudasen. Esto sucedía el 11 de octubre de 1839. Un año más tarde, el 6 de junio de 1840, Marcelino dejaba este mundo mientras los hermanos cantaban la salve y las letanías de la Virgen.